Los primeros cambios: 10 alternativas al plástico

Como os prometí en mi última (y primera) publicación os voy a contar cuáles fueron mis primeros cambios cuando empecé a querer vivir sin generar tanto residuo. A parte de ser consciente de cómo y dónde compraba, empecé a fijarme en cuando era que acababa yendo de cabeza hacia productos que contenían plástico u otros materiales que tenía que acabar tirando e intenté buscar alternativas para intentar disminuir este consumo. Como veréis, muchas de las cosas que empecé a usar, sustituyen a productos de un solo uso. Otros en cambio, tienen la misma vida útil que los que llevan más plásticos, pero son o más biodegradables o de fácil reciclaje. Veréis también que muchos de los productos no son de marca española, porque los compré en Copenhagen, cuando vivía ahí, e intenté comprar lo que tenía a mano. Pero basta de rollos, y vamos al grano.

  1. Botella de agua  

Lo primero que usé para transportar agua fue una botella de vidrio que reusé de un zumo, pero se rompió. Después de este pequeño incidente decidí comprar una botella de agua de acero inoxidable. Siempre la llevo conmigo, vaya a donde vaya, incluso cuando vuelo. Esto me permite no tener que comprar botellas de agua de plástico, y por lo tanto, no desechar nada. Aquí en Italia el agua del grifo es fantástica, así que no tengo problemas para rellenarla. La que tengo ahora es de la marca Klean Kanteen. El acero inoxidable permite que las bebidas se conserven calientes y frías más tiempo, cosa que el vidrio no permite.

  1. Fiambrera

Tenía una fiambrera a la que tenía muchísimo cariño y que me llevé de viaje y, como no, me olvidé en un hostal… Me compré otra porque me llevaba mi comida hecha de vez en cuando al trabajo, y la fiambrera me  permitía llevar más de un plato, con la seguridad de saber que no iban a gotear. Como la llevo normalmente encima, también la uso cuando compro comida ya hecha, pasta o bollería vegana así me ahorro contenedores de plástico, o papel. La fiambrera que tengo es de la marca danesa Pulito.

Como podéis ver aquí, he usado la taza para transportar sobras de comida

 

  1. Taza reusable

Mi taza me ha salvado más de una vez, y no solo para pedir café o té. A parte de tener el uso lógico de una taza reusable, a veces la uso para poner las sobras de comida si estoy comiendo fuera de casa, o para hacer la compra a granel. La que tengo me la regaló mi pareja, es de vidrio con tapa de silicona y soporte de corcho de KeepCup. ¡He conseguido más de un descuento con ella!

 

  1. Cubiertos para llevar / de bambú

Tengo mi propio set de cubiertos de bambú de To-Go Ware que me ha permitido decir que no a cubiertos de un solo uso muchísimas veces: ferias, comida para llevar, fiestas, picnics, acampadas, incluso en restaurantes. Al principio llevaba mis propios cubiertos de casa en mi bolsa, pero se ensuciaban ellos y lo que había alrededor, pesaban, etc. Los que tengo ahora son mucho más ligeros y pequeños, y vienen con su propia funda, así los puedo llevar en el bolsillo o en mi riñonera si salgo sin bolsa. Este año por Navidad, mi tía me cosió un porta-cubiertos y le quedó fenomenal. En él me caben perfectamente los cubiertos de casa, y de esta manera puedo llevar un juego extra cuando sé que vamos a ser más de dos.

  1. Pajita de cristal

Ya hablamos de como de malas son las pajitas de plástico para el medioambiente, así que yo tengo una propia de cristal. Lo primero que hago siempre pero, es pedir mi bebida sin pajita. A veces se me olvida, vamos a ser honestos, pero cuando consigo que me hagan caso, si he pedido una bebida muy densa o mi pareja o amigos quieren beber con una pajita, yo siempre estoy ahí para ofrecer una alternativa.  Ya hablamos también que vale la pena pensar en comprar una si por razones médicas necesitas usarla. La que yo tengo venía junto con los cubiertos de bambú y es de la marca Simply Straws.

  1. Pañuelos y servilletas de tela

Cuando era pequeña, mi madre me hacía llevar pañuelos de ropa al colegio, y mis amigas aún me recuerdan por ser una de las pocas que usaba eso para sonarme la nariz. 20 años más tarde, después de rebelarme contra esta imposición maternal y llenar de pañuelos de papel mis bolsillos y todas las basuras, decidí volver a usarlos. Por suerte no tuve que comprar nuevos porque mi madre guardaba una legión entera de ellos. Así que ahora tengo para mí y mi pareja, y he de decir que los usamos bastante. Son mucho más cuidadosos con la piel y con el medioambiente, y la verdad que han empezado más de una conversación sobre esto del Residuo Cero.

En tiendas de segunda mano también he encontrado un montón de servilletas de tela por un precio muy bajo, de manera que ahora no usamos papel de cocina ni nosotras ni nuestros invitados. Además, siempre llevo una en mi bolsa por si decidimos comer fuera o merendar en algún café.

  1. Copa menstrual

Personalmente, este ha sido el cambio que para mi salud ha sido el mejor. He tenido hongos muchas veces, y los ginecólogos siempre me recomendaron que no usara tampones ni salvaslips. Hará dos años decidí probarla, y aún estoy usando la misma. Las copas menstruales tienen una vida útil de 10 años y para mi van fantásticamente bien, pero esto no se aplica a todo el mundo. Yo uso Rubycup, y por ahora no me ha dado ningún problema. Tienen un programa muy interesante, ¡echadle un vistazo!

  1. Compresas de tela

Por la noche me gusta descansar de la copa (todo y que no hay ningún problema si prefieres dormir con ella) así que uso compresas de tela. También tengo salvaslips de tela que uso juntamente con la copa, para evitar que posibles pérdidas pasen a mi ropa interior, y durante los últimos días de la regla. Si no queréis usar la copa, o simplemente no os gustan los tampones ni algo invasivo, las compresas son una grande solución. Eso si os recomiendo: no compréis colores claros, porque se van descolorando con las manchas de sangre. Las mías son negras y de la marca Imse Vimse, pero si quieres algo más local, Etsy es una buena plataforma para encontrar compresas hechas a mano, y en España.

  1. Bolsas de tela para el pan, la compra a granel, fruta y verdura

Son simplemente ¡fantásticas! Podemos ahorrar plástico a patadas, son fáciles de transportar i lavar, y son muy resistentes. Yo normalmente uso bolsas pequeñitas de tela tupida para comprar frutos secos, granos y otros productos a granel, y otras con rejilla para comprar fruta y verdura. Mi madre me donó una de sus mil bolsas del pan, así que voy muy contenta a la panadería. Si tienes acceso a una máquina de coser y a telas que puedas reusar, aquí tienes un tutorial para que las hagas en casa y te ahorres algún dinero.

  1. Cepillo de dientes de bambú

Los cepillos de dientes de bambú son la alternativa más eco-friendly que hay en el mercado ahora mismo. La empuñadura está hecha de bambú, que es compostable, y las cedras de nylon 4 (normalmente), que todo y ser un plástico, es el de mayor biodegrabilidad. La Ecosmopolita hizo un post muy interesante sobre si de verdad hay alternativas ecológicas a los cepillos de dientes que podéis leer aquí. Empecé a usar los cepillos Bio Borsten, y he ido cambiando con el tiempo, según lo que tengo disponible a mi alrededor.

¿Dónde puedo encontrar todo esto?

Mi primera recomendación es que miréis a fondo en todos los cajones de casa y armarios, porque puede que encontréis alguna cosa que era de vuestros padres o hermanos o incluso vuestra de cuando eráis pequeños. Después preguntad a vuestro alrededor: ¿alguien tiene dos fiambreras y está dispuesta/o a venderte o regalarte una?¿O alguien quiere deshacerse de una cantimplora que ya no usa? ¡Aprovéchate! ¿Tienes alguna tienda de segunda mano cerca ? Si consigues alguna cosa en buen estado que alguien ya no quiere, !muchísimo mejor¡ ¿Puedes hacerte tu mismo las bolsas para la compra o una funda para llevar los cubiertos? A parte de ahorrarte dinero, seguro que te queda fenomenal.

Si por lo contrario no hay manera de encontrar nada, no tienes acceso a una máquina de coser, o no tienes materiales de segunda mano, te recomiendo dos tiendas online: Usar y Reusar, la tienda de la Ecosmopolita; y Sin Plástico, donde puedes encontrar, no solo esto, pero muchísimas cosas más.

¿Y para ti, cuáles han sido los primeros cambios?¿Empezaste con algo diferente? ¡Compártelo con nosotros!

 

-M

2 Replies to “Los primeros cambios: 10 alternativas al plástico”

  1. ¡Mariona! ¡Qué repaso tan completo! ¡Muchas gracias¡ por la mención a Usar y Reusar!
    Un abrazo y felicidades por el blog.

    1. ¡Gracias a ti por hacer llegar a tanta gente tu estilo de vida, tus ideales y todas las soluciones que propones!
      Un abrazo

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