Mujeres y medioambiente: supervivientes y pioneras

El día 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer y, alrededor del mundo, se celebran actividades, se organizan huelgas, se preparan manifestaciones y otros eventos para celebrar a la mujer, denunciar como aún no hemos llegado a la igualdad total y luchar para conseguir este trato igualitario en todos los aspectos de nuestras vidas. Así que no creo que haya mejor ocasión que esta para hablar sobre todas aquellas mujeres que son una gran influencia en el movimiento contra el cambio climático y sus consecuencias, el medio ambiente y todos los que disfrutamos de este planeta.

JUSTÍCIA MEDIOAMBIENTAL

Tal y como hablamos la semana pasada, el cambio climático y sus consecuencias afectan de manera desproporcionada a las zonas más pobres del mundo, sea cual sea el continente del que hablamos. Más de un 70% de las personas que viven bajo el umbral de la pobreza son mujeres, así que se puede deducir de manera rápida que son las más afectadas por este cambio climático. La mayoría de la tierra que se conrea, se hace a manos de mujeres, e históricamente, por culpa del patriarcado, nos hemos visto relegadas a la mayoría de las tareas de cuidado y de la casa, haciendo la independencia económica, más difícil. De la misma manera, la mayoría de las comunidades que más sufren las consecuencias del cambio climático acostumbran a ser comunidades de color, comunidades indígenas, comunidades migrantes, etc.  Esta desproporción hace que muchas veces estas comunidades tengan menos acceso a productos ecológicos, a agua limpia, a aire más limpio. Y es que sí, todo lo que dejamos de producir aquí en el “primer mundo” se va a producir en otros países que claro, no nos importan tanto, y nos da igual que calidad del aire tengan ahí. Aquí os dejo un video que explica qué es esto de la justicia medioambiental:

Muchas mujeres han luchado y están luchando para acabar con esta injusticia que afecta a los que tienen menos, a su entorno y de rebote a todo el planeta. Desde Waangari Mathai, que creó el Green Belt Movement en Kenyapara parar la deforestación en el país y a la vez dar empleo a muchísimas mujeres; o Berta Cáceres, que fundó el Consejo Cívico de Organizaciones populares e Indigenas de Honduras (COPINH) y luchó contra la privatización de terrenos y ríos, así como contra proyectos de construcción presas hidroeléctricas, denunció los permisos de explotación otorgados por el gobierno hondureño y la persecución de tribus indígenas; hasta Peggy Shepard, fundadora de WE ACT en Estados Unidos que se encarga, a través de la advocacia, organización e investigación, mobilizar a comunidades de clase trabajadora y de color para propiciar un cambio medioambiental. Todas estas y muchísimas más mujeres han impulsado cambio, han luchado contra el patriarcado (algunas incluso con su vida, como Berta Cáceres, asesinada el 2016) y han marcado un antes y un después en nuestra historia.

REPRESENTACIÓN FEMENINA EN LA TOMA DE DECISIONES

Todas estas mujeres tan fuertes, pioneras y decididas, representan más que bien a nuestro género. Todo y eso, no conseguimos que esta representación vaya hasta las esferas más altas: los acuerdos climáticos, las políticas medioambientales y las tomas de decisiones a nivel local, nacional y mundial. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, el organismo internacional dedicado a publicar informes que son relevantes para la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, cuenta con solo 20 % de mujeres investigadoras, siendo el resto hombres.  En España, la comisión encargada de revisar la Ley de Cambio climático y Transición Energética, está compuesta únicamente por hombres.

Esto necesita cambiar radicalmente y hay prueba de eso. La Universidad de Exeter concluía en su estudio que si hubiese más mujeres con responsabilidad y toma de decisión en materia energética, habría más resoluciones para la lucha contra el cambio climático y más respuesta en las exigencias y necesidades de la sociedad. Hay algunas proposiciones en marcha. En la pasada Cumbre del Clima de Bonn (COP23), se aprobó un Plan de Género, que busca que haya una igual representación de género en todos sus órganos, y una plataforma para dar voz a las comunidades indígenas (más de 350 millones de personas). Todo y eso, no es suficiente. Necesitamos más mujeres y más movilización. Necesitamos gobiernos competentes que no tengan miedo en compartir el espacio y la voz con mujeres, sea cual sea su origen, su sexo, su raza, su sexualidad o su economía.

Es hora de que nos escuchen.

A todas.

 

-M

Leave a Reply