Viviendo con alguien que no es residuo cero: dificultades, retos y consejos

Esta semana tengo a mi pareja aquí conmigo en Barcelona así que le he pedido que hiciéramos un remember de cuando estábamos viviendo en el mismo apartamento y cada una iba por su lado: yo intentando seguir el estilo de vida residuo cero y ella que no. Creo que no soy la única que se encuentra en esta situación, ¿me equivoco? Unos super puestos y otros que bah, que ya están bien como están. Y esto pasa con parejas, compañeros de piso, padres y familia. Así que siendo un tema que he debatido con conocidos y amigos, decidí que engañaría a mi pareja para que accediera a responder a algunas preguntas con los que ilustrar este problemilla, y como es mejor afrontarlo. Como veréis, las preguntas son bastante genéricas y respondemos las dos, porque creo que para ellas/os también tiene que ser un cuadro de vez en cuando vernos preparar todo o incluso decir no a según que cosas solo porque están envueltas en plástico. Seguid leyendo para ver cómo nos las apañábamos en casa.

¿Cuáles son los retos y dificultades de vivir con la otra persona?

Mariona: Para mí lo más difícil de vivir con alguien que no sigue el estilo de vida residuo cero es la manera como esta persona consume. Dejad que me explique porque suena fatal. Al empezar a vivir siguiendo el residuo cero, decidí decir que no a muchas cosas, ya fuera porque iban excesivamente embaladas, porque contenían plástico, eran dañinas para mí o el medioambiente o podía hacer en casa una solución más acorde con mi bolsillo y mi ética. Así empecé a reducir de manera muy considerable productos de limpieza personal, de limpieza del hogar, de comida embalada, etc. Mi pareja no le da tantas vueltas a las cosas, si ella quiere algo, lo compra. Contenga plástico o no, sea reciclable o no, o aunque en casa ya tengamos tres cosas que sean iguales. Lo mismo pasa con la ropa. A ella no le gusta comprar de segunda mano, así que lo compra todo nuevo. Hay veces que esto me pone de los nervios, pero tampoco puedo pedirle que cambie todos sus hábitos de la noche a la mañana, así que lo estamos haciendo poco a poco. Por ejemplo, la vez que probé de hacer pasta de dientes fue un desastre porque a ella no le gustó, y quería volver al tubo de plástico de siempre, sin buscar una alternativa. Así que yo me dediqué a buscar algo que pudiera satisfacernos a las dos, teniendo en cuenta nuestras preferencias y nuestros estilos de vida. Y eso lo hago con todo. Intentar encontrar este equilibrio. ¡Y a veces es todo un reto!

Hasna: Lo más horrible es abrir el armario y ver todas esas jarras de vidrio. ¡Tenemos como 22 ahora mismo sin usar! No, ahora en serio. Vivir con alguien que es residuo cero a veces complica muchas cosas, como por ejemplo, hacer la compra. No es solo ir a un sitio y ya, sino que podemos acabar yendo a tres o cuatro tiendas distintas porque venden las cosas sin plástico o a granel. A veces es frustrante, pero ahora que ya empiezo a ver todo el proceso desde otro punto de vista, soy más consciente de los residuos que produzco y los impactos de mi manera de consumir. Pero a veces es difícil acordarme de lo que estoy haciendo y por qué. Por ejemplo, cuando voy a comprar a veces me olvido de las bolsas de tela y acabo cogiendo bolsas de plástico o biodegradables.

Mariona: Este enero pasado (por reyes) le compré un “kit” residuo cero: una botella de acero inoxidable, un vaso de bambú para el café y mi tía le hizo un porta-cubiertos. La botella la usa cada día, y no solo es mejor para el medioambiente pero ha empezado a beber agua cada día (cosa que antes no hacía). Por las mañanas usa el vaso para coger café para llevar, y los cubiertos los usamos cada vez que vamos a comer fuera.

USAD ANIVERSARIOS Y OTRAS FESTIVIDADES PARA REGALAR ALTERNATIVAS AL PLÁSTICO QUE OTROS PUEDEN USAR

Hasna: De hecho me encanta este “kit”. Lo uso muchísimo y realmente veo el impacto que tiene el simple hecho de pedir el café en mi vaso en lugar de uno de usar y tirar.

Mariona: ¿Y con la ropa?¿Crees que podrías empezar a comprar de segunda mano en lugar de ropa nueva (fast fashion)?

Hasna: No, no creo. Bueno, no sé, no lo he probado nunca. Creo que necesitaría desarrollar el hábito. Como nunca lo he probado, de buenas a primeras no lo haría. Creo que comprar de segunda mano es más difícil, porque tú vas ahí y es una colección variopinta de ropa, y encontrar tu talla o el color o estilo que quieres es más difícil. A mí me gusta ir a un sitio con una idea fija, solo tener que encontrar la talla. Dentro y fuera. Rápido y efectivo. Creo que comprar de segunda mano es demasiado complicado, así que lo evito tanto como me sea posible.

¿Qué recomendarías a otras personas en la misma situación?

Hasna: Sed respetuosos con el estilo de vida de la otra persona y mantened una actitud abierta. Es recomendable que encontréis un compromiso en lo que cada persona puede hacer por la otra. No presionéis, cada uno aprende a diferente velocidad. De hecho, no te das ni cuenta y un día estás usando bolsas de plástico y al siguiente ya llevas una de tela en el bolso o en la mochila. Ahora estoy súper puesta en reciclar, cosa que no había hecho nunca antes.

Mariona: Yo le diría a la persona que está en mi sitio que tuviera paciencia. Solo porque los que ya hemos decidido a dar el paso al residuo cero, ya hemos hecho algunos cambios, tanto mentales como de hábitos y puede que choquen a otras personas: decir que no a algo solo porque lleva plástico o querer reparar según que objetos para alargarles la vida.

Hasna: Paciencia de ambas partes entonces ¿no?

Mariona: Sí, tienes razón. También sed abiertos, no metáis presión ni intentéis por la fuerza cambiar hábitos. A la otra parte le diría que intente hacer algo más cada día. Es obvio que esto es un proceso, para todo el mundo. Yo aún sigo consumiendo plástico de vez en cuando. Pero por ejemplo, si él/ella se olvida de coger bolsas antes de ir a comprar, llegad a un acuerdo para que siempre lleve una encima para la próxima vez. También recomendaría hacer el proceso lo más divertido posible: ved documentales, id a comprar en tiendas de segunda mano, haced un taller de cocina o de hacer jabones, etc.

¿Ha hecho cambiar tu punto de vista vivir con la otra persona?

Hasna: Absolutamente. Me he dado cuenta de muchas cosas: del estado del medio ambiente, de qué me pongo en el cuerpo, del efecto que tienen mis acciones en la tierra.

Mariona: Totalmente. Me ha hecho ser más abierta, más paciente. Me ha abierto la curiosidad para encontrar soluciones a los problemas de consumo que tenemos y que a la vez nos guste a las dos. Me ha hecho ser consciente de que no he de presionar ni imponer nada, ni a ella ni a nadie de mí alrededor. Solo hablando del tema y mostrando alternativas, la gente empieza a preguntarse cosas y a querer modificar sus hábitos. También me ha hecho ver como esto del residuo cero a veces puede ser muy elitista, y me ha hecho querer cambiar este paradigma.

¿Últimas palabaras?

Mariona y Hasna: Esperamos que esta pequeña entrevista sirva para aquellos que se encuentran en la misma situación. ¡No estáis solos! Paciencia, diversión y equilibrio.

 

 

-M

4 Replies to “Viviendo con alguien que no es residuo cero: dificultades, retos y consejos”

  1. Que adorables sou!

    1. Adorable tu!

  2. Llevo una semana viendo una piña sin piel plastificada de Mercadona en mi nevera… . El primer día acepté un mordisco. Anoche no quise ni verla.
    Lo más frustrante es encontrar la compra hecha, con mucho envase y callar. Mi chico hace su esfuerzo y se lleva la bolsa de tela. Pero abre el mueble y critica “está todo lleno de botes y se nos va a caer en la cabeza un día…”. Tiempo al tiempo.

    1. A veces se hace muy difícil ver la compra hecha con plástico, u otras cosas. Pero vaya, como tú bien dices, tiempo al tiempo y paciencia. ¡Muchas gracias por leerme!

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