Germinados hechos en casa

Sé que me estoy regalando con esto de no publicar… pero volver a estar en Barcelona me llena de tantas cosas que hacer que a veces me olvido que tengo un blog… lo bueno es que estar aquí me ha devuelto las ganas de hacer cosas, sobretodo de cocinar, ya que encontrar producto fresco, de proximidad y sin plástico aquí es fácil (hice unos canelones de espinacas a la catalana y una fideuá de verduras que buah… fantástico). Pero lo que no hay manera de conseguir a granel y sin plástico son los germinados. Si queridxs, soy una fan, y es que es una gran manera de comerte según que cosas (las lentejas por ejemplo), están llenos de antioxidantes, aminoácidos esenciales, calcio, hierro y vitaminas C, K, B y E (y creo que ya no hay más letras en el abecedario). También son geniales porque ayudan a la regeneración celular y a la depuración de la sangre. ¡Toma ya!

Después de buscarlos para tenerlos inmediatamente descubrí que no era lo más fácil de encontrar, así que me decidí hacerlos en casa. AVISO PARA NAVEGANTES: vais a tardar unos días en hacerlos, no se hacen de la noche a la mañana. Así que, planead con anterioridad. Yo he usado las instrucciones de la nutricionista Marta Vergés, de la que conseguí un libro de comidas en tarro llamado “Cómete el tarro” gracias a mis preciosas amigas. Ya veréis que las fotos no son lo más bonito del mundo, pero creo que después de algunas publicaciones ya sabéis que la fotografía no es mi fuerte. Anyway, ¿vamos allá?

Lo primero que tenéis que hacer es escoger qué semillas vais a germinar. Yo uso mayoritariamente lentejas, pero también podéis germinar soja, alfalfa o incluso judías blancas. Cuando las tengáis, ponedlas en un tarro o en otro recipiente que tenga un cuello grande para que después sacarlas no sea difícil, y cubrid las semillas con agua. Tapad el tarro o recipiente con un trozo de tela que podáis usar como colador y dejadlas en remojo. RECORDAD: los germinados ocupan tres veces más del volumen de semillas que pondréis, así que calculad en consecuencia, tanto los gramos iniciales como el tamaño del tarro.

La foto está hecha así para que veáis cómo tiene que quedar. También porque lo cubrí con una servilleta de tela enorme (no quería cortarla) y me cubría todo el tarro. La doblé como unas quinientas veces hasta que me quedó más o menos, “normal”. Esto lo dejáis así todo un día. Al día siguiente, coláis toda el agua y volvéis a cubrir las semillas con agua, como en la foto. Debéis dejar en remojo las semillas 2 días. No ha de estar en la luz directa. Si como yo, no podéis hacer el colado con la tela que habéis puesto, podéis sacarla y colarla a lo cutre con las manos o con un colador finito que tengáis en la cocina.

Después de estos dos días, colad toda el agua y dejad germinar las semillas, poniendo el tarro para abajo y de manera inclinada para que no todas las semillas queden en el culo del tarro y no germinen bien.

Debéis hacer el proceso de poner agua y seguidamente colarla para que las lentejas se remojen cada día mientras brotan. En su libro, Marta Vergés recomienda que, cuando los brotes tienen de 2 a 3 cm de largo (esto blanco que podéis ver en la siguiente foto), los pongáis en la luz solar indirecta para potenciar el proceso de la clorofila y para que las hojitas se pongan verdes,

Llegará un momento en que puedas ver los brotes y las hojitas y todo. Esto puede tardar unos cuatro o cinco días. En ese momento ya te puedes zampar los germinados.

Los puedes usar en bocadillos, ensaladas, ponerlas en la pasta, acompañando una hamburguesa… todo lo que tu quieras. Se comen así, tal cual, y como hemos dicho antes, están llenos de cosas muy muy buenas y fantásticas para tu cuerpo y organismo.

Si queréis encontrar recetas de qué hacer con ellas, os recomiendo el libro de donde he sacado la receta. Sobretodo es de ensaladas y comida cruda. A mi el raw food no me apasiona, pero he redescubierto las ensaladas gracias a ella. Si no, Internet es un gran amigo para los curiosos.

¿A qué esperáis? Probad con diferentes semillas, a ver cuál os gusta más. Y siempre podéis hacer más e intercambiarlas con vuestros amigxs. Así todos podéis comer de estos alimentos tan buenos sin necesidad de comprar plástico.

¡A dsifrutar!

 

-M

Germinados de semillas

Paso a paso sacado del libro "Cómete el tarro" de Marta Vergés. 

Ingredients

  • Semillas al gusto (si son ecológicas, mejor)
  • Agua

Instructions

  1. Pon las semillas en el recipiente de tu elección. Ten en cuenta que los germinados ocupan tres veces más que las semillas que has puesto. También utiliza un recipiente de cuello grande para poder sacar los germinados. 

  2. Cubre las semillas con agua y con un trozo de tela cubre la boca del recipiente. Deja reposar las semillas así un día entero. No dejes que le toque el sol de manera directa o indirecta, por ahora. 

  3. Cuela el agua y vuelve a cubrir las semillas. Han de estar en remojo dos días enteros. 

  4. Cuela toda el agua, cubre el tarro y déjalo boca abajo para que, cuando germinen las semillas, no se queden todas en el culo del recipiente. 

  5. "Riega" las semillas cada día (cúbrelas con agua y escurre inmediatamente, que queden mojadas). Cuando los brotes tengan de 2 a 3 centímetros, puedes poner el recipiente en la luz indirecta unas 2 horas para reforzar el proceso de la clorofila. 

  6. Al cabo de unos cuatro o cinco días, los brotes ya deberían haber germinado. Ya te los puedes comer como más te apetezcan. 

Recipe Notes

Podéis guardar las semillas en la nevera durante una semana entera

Leave a Reply